SYLVIA PLATH
La frágil niña de cristal
Su vida se apagó apenas a los treinta. Detrás dejó una obra poética que ha trascendido largamente como una de las voces más importantes de la poesía de habla inglesa del último siglo.
Para muchos Sylvia Plath fue una infortunada mujer que terminó sus días tempranamente ahogada con el gas de la cocina de su casa, luego de alistar el desayuno de sus hijos.
La gran mayoría sabe que se casó con el escritor Ted Hughes. Y haciendo un juicio honesto, asumen que este matrimonio fue la razón principal del agravamiento de los males de Sylvia, su trastorno bipolar cada vez más inmanejable y que la sume finalmente en la depresión.
Sin embargo, todavía hay quienes se resisten a reconocerle su dimensión fundamental de creadora. Desde temprana edad la pequeña Sivvy evidenció su enorme sensibilidad e inteligencia. Empieza a escribir poesía, como un ejercicio liberador de su mundo interior, pero a la vez muestra también su fragilidad e inseguridad, acentuada a partir de la muerte de su padre.
Es a partir de esta desgracia personal que la vida de la poeta empieza a sufrir cambios acelerados. Su estancia en Inglaterra, habiendo ganado la beca Fulbright, le permitió hacer estudios en Cambridge, y aunque había escrito poesía en Estados Unidos, fue una oportunidad inmejorable para mirar sus propias posibilidades de dedicarse seriamente a escribir.
Sin embargo, la vida le deparaba otros caminos. Conoce a Hughes quien se había encumbrado como un joven y prometedor escritor. Llegan entonces los hijos y también esa tensión entre su vida literaria, abierta a una poética que la liberaba, o reducir su existencia a la dimensión doméstica y su rol como madre y esposa.
Empiezan entonces los conflictos, el desencanto, la soledad y las separaciones. Sin embargo, en medio de ese itinerario marcado por el dolor, aparece lo mejor de su poesía, entre los cuales destaca aquella que es publicada póstumamente, la cual es editada como paradoja del destino por su marido que se convierte en su albacea literario.
Con el tiempo Sylvia ingresa a una etapa de mayor deterioro, donde terminan ganando la partida ese par fatídico formados por la depresión y la inestabilidad emocional, ambos resultado de una existencia atormentada, jalonada entre la enorme necesidad de ser querida y la búsqueda del ansiado reconocimiento en ese estrecho mundo literario de los sesenta dominado por los varones.
Este conflicto se traslapó a su propio hogar, en una suerte de competencia silenciosa con su propio marido, quien buscó influir en ella y su obra, y que además mezquinó sus enormes capacidades, manipulando su proclamación en vida como la gran poeta que finalmente maduró en medio de estas vicisitudes.
Sin embargo, sin alcanzar la felicidad ni la realización ambas aspiraciones esquivas, Plath es reconocida póstumamente como la poeta de la voz intima, casi confesional, de la vivencia cotidiana pero a la vez de una fuerza desgarradoramente vital y trascendente, que la distingue de otros poetas de su propia generación.
Finalmente, Sylvia nunca dejo de ser, encerrada en su cuerpo de mujer, esa frágil niña de cristal, que recortaba muñecas de papel y que escribió su primer poema a los ocho años. Sylvia, aquella que a falta de mayores reconocimientos, como el Pulitzer obtenido por su obra poética reunida en 1981, fue glorificada como un icono de la poesía feminista, aunque la gran mayoría olvida que siempre vivió al borde del abismo.
Caminando en el desfiladero de la cordura, la poesía fue el único asidero de la cual pudo tomarse para seguir viva, pero sabiendo perfectamente que en un momento determinado, cuando la desesperación le cierre todos los caminos, le bastaría con soltarse para aprender a volar libremente en el pálido cielo de su propio destino.
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P.D.:
Poesía de Sylvia Plath.
Hoy fue un día especial, pese a los sinsabores, el dolor y el cansancio, tuve una breve pascana espiritual. Me hice de la poesía completa de Sylvia (*). No importa cuando me costó, he llegado a la conclusión que comprar un libro es un acto de redención, y comprar uno de poesía, un acto de rebelión. Del libro tomo tres poemas que leí antes en una antología de la poeta:
194. ARIEL
Estasis en la oscuridad.
después, el azul e insustancial
diluvio de peñascos e infinitudes.
Leona de Dios,
eje de talones y rodillas,
¡Cómo nos fundimos en una! El surco
Se abre y avanza ante nosotras, hermana
a cuya cerviz marrón y
arqueada no consigo asirme,
Las bayas con mirada de negro
lanzan oscuros
Anzuelos,
Bocanadas de sangre negra y dulce,
Sombras.
Algo más
Me lleva por el aire, arrastra
Muslos, cabellos;
escamas que se desprenden de mis talones.
Blanca
Godiva, así me voy esfolando, despojando
de manos muertas, de rigores muertos.
Y ahora voy dejando
espuma sobre el trigo, un centelleo marino.
El grito del niño
Se disuelve en la pared.
Y yo
soy la flecha,
El rocío que vuela
suicida, unida a esta fuerza
que me impulsa hacia el ojo
Encarnado, el caldero del alba.
(27 de octubre de 1962)
23. MONÓLOGO A LAS 3 A.M.
Mejor que se desgarre
cada fibra, que la ira fluya
desatada, la sangre empapada, vívida,
el sofá, la alfombra, el suelo,
mientras el calendario con forma de serpiente
me asegura que estás
a un millón de verdes condenados de aquí;
mejor eso que quedarme aquí sentada, muda,
convulsionándome así bajo las espuelas de los astros,
con la mirada perdida, echando pestes,
maldiciendo todas y cada una de las veces que nos despedimos,
que los trenes partieron
arrancando a esta loca, estúpida magnánima
de su único reino.
(1956)
221. PALABRAS
Hachas
Con cuyos golpes resuena la madera,
¡Y los ecos!
Ecos que parten
Desde el centro, como caballos.
La savia
Brota como lágrimas, como el
Agua que se esfuerza
En reestablecer su espejo
En la roca,
Dehaciendo y horadando
Este cráneo blanco,
Carcomido por las malas hierbas.
Años después, vuelvo
A encontrármelas por el camino:
Las palabras secas y sin jinete,
El estruendo incansable de los cascos,
Mientras,
Desde el fondo de la charca, las estrellas fijas
Gobiernan una vida.
(*) De acuerdo con la edición:
Sylvia Plath. Poesía Completa 1956-1963. Edición de Ted Hughes. Edición Bilingüe. Madrid, Bartleby Editores, tercera edición, 2009 (Collected Poems, 1981)