Haciéndole el juego a la derecha
Cuando la izquierda prefiere votar a ganador
La izquierda peruana se encuentra en su estado natural: Dividida. La única candidatura para Lima que busca expresar el variopinto contingente se encuentra soportando el fuego cruzado de la derecha sin embargo, tanto es el mal ánimo y la confusión dentro de la izquierda que sectores de la misma aseguran que votarán por la derecha.
La izquierda peruana es expresión de la diversidad del país. Esa diversidad humana nos lleva ahora que las cosas empiezan a ponerse difíciles para la candidatura de Susana Villarán, algunos desenvainan su dedo índice para pontificar la conocida frase "No me digan que no se los advertí".
Otros, con cierta sonrisa de satisfacción, no esconden una retorcida satisfacción porque su profecía de la derrota anunciada calza perfecta con los resultados de encuestadoras largamente desprestigiadas, y en el colmo de la ceguera ideológica no visualizan que detrás de todo este reacomodo en las preferencias electorales, catapultando a un segundón como Heresi y desplazando a la candidata de Diálogo Vecinal, hay una intencionalidad desde la derecha que empieza a usar todos sus resortes para borrar de un anforazo lo que queda de la izquierda.
Semanas atrás, orondos personajes no disimulaban su desagrado ante la candidatura de Villarán de distintas formas, anunciando -por ejemplo- que decidirán su voto en la cola, que votarán por Susana Villarán aunque mantienen discrepancias de fondo con lo que representa, ex jóvenes de los noventa que siguen pensando que la política que vale la pena debe ser químicamente pura, partidos que se sumaron a la alianza preocupados ante las dificultades de ganar en un escenario de por si difícil, analistas desencantados que conjeturan respecto a las posibilidades de una izquierda a la que tal vez le iba mejor si competía con sus propios colores.
No faltan los pesimistas "contrafácticos" que siguen porfiando en aquello de que siempre tenían razón en eso de no ir a alianzas imperfectas con los "corruptos", y en el colmo, también aparecen los prematuros candidatos a congresistas, temerosos de que estos resultados adversos no les favorezcan, e inclusive la actitud de algún confiado y beatífico líder, quisquilloso frente a quienes le puedan hacer sombra en su carrera como candidato presidencial al 2016.
Y mientras tanto, ninguno de estos hace nada para actuar políticamente y revertir la artificial correlación electoral que empieza a ser construida en el escenario de Lima. Tal vez a la espera que Villarán pierda estrepitosamente, y con este fracaso quitarse de encima a alguien que de mayor peligro que un enemigo: un competidor dentro de la izquierda.
Esta es nuestra diversidad política, y es que de todo hay en la viña de la izquierda de nuestros días.