El viaje interminable
Somos viajeros de todos los tiempos. Nuestra propia vida es un viaje interminable. Durante la travesía encontramos de todo a nuestro paso. Alegrías e infortunios, hechos que nos sorprenden y aquellos que nos anticipan más sorpresas.
Nuestro viaje es siempre mirando más allá de lo que nuestros ojos nos reportan. La imaginación es siempre la nave que nos transporta a lugares que la realidad jamás alcanzará. Las fronteras del infinito siempre nos aguardan. Pero los viajes al interior de nosotros mismos sigue siendo el reto más grande. A veces, ese viaje nunca empieza. Y si lo emprendimos alguna vez, quizá sea el viaje definitivo. Y todo esto puede ser el único destino de una existencia, ir más allá de lo conocido, explorar otros mundos, conocerse a sí mismo. El viaje inacabado es algo que justifica todo.
Se acerca 2015 y hemos de decir adiós al 2014. Nada puede detener el tiempo, sin embargo como lo escribió Stephen Hawking "Cualquier persona que alcance un horizonte de sucesos caería a un punto de densidad infinita y el final del tiempo." La vida es parte de ese complejo llamado universo, ese enorme espacio por descubrir, donde existe un principio, y el final se convierte en inicio, ese más cercano en la idea de un tiempo humano como el que se celebrará en pocos días.
Sin embargo, el único espacio es el tiempo, como lo predijo el viejo topo, muchas cosas quedan atrás. Y hay que dejas todas estas como un lastre para emprender cualquier viaje. A las más amadas hay que decir adiós, atesorando solo lo que la memoria nos guarda de ellas.
Feliz 2015, y si no nos encontráramos otra vez, hagamos de este instante una luz que nos guíe por siempre.